Recuerdo cuando de niño salíamos de casa de mis abuelos mis hermanos y yo con las dos potas, una con conejo guisado y otra con carne guisada. Cruzábamos la carretera subíamos la que entonces a mi me parecía empinada cuesta que llegaba a la parte trasera de la iglesia y recorríamos sobre llano los escasos 100 metros que nos faltaban. Entrábamos en el local y bajábamos las oscuras escaleras de piedra que nos llevaban a una sala toda pintada de blanco y en la que hacía un calor horrible. Dejábamos las potas (ollas) allí y siempre aquella agradable anciana a la cual le faltaba un brazo nos hacía una broma o nos preguntaba alguna cosa.
Al día siguiente volvíamos a hacer el mismo camino pero esta vez de vacío, volvíamos a entrar en el mismo local y bajar las mismas escaleras y una vez allí nos daban dos bandejas alargadas y bastantes pesadas por cierto, pero que olían estupendamente.
Recuerdo que bajábamos a casa ansiosos por ver que llevaban esas bandejas que iban cubiertas con un paño y era llegar a casa posarlas encima de la cocina de carbón y destaparlas. Sólo hacer eso ya se nos hacía la boca agua al ver esas dos tremendas empanadas gallegas (pero hechas en Asturias) y pensar que poco después nos llevarían mis abuelos en el seat 600 blanco que tenían a comerlas por cualquier monte de los que rodeaban el pueblo. Las acompañaríamos con fanta de naranja (la cual sólo bebíamos en ocasiones especiales) y a veces nos dejaban echar un trago de la bota de vino con casera que llevaban para ellos.
No sé porque cuando leí el tema del día del Blog Actión Day 2011 se me vino las empanadas que de niño ibamos a comer con mis abuelos.
El acto de comer con otras personas es siempre una manera de socializar, una manera de compartir, una manera de expresar algo. No conozco a nadie (a menos que sea obligado) que vaya a comer con otra persona a la que no le una ningún lazo, ya sea familiar, sentimental o de amistad (exceptuando las laborales, que esas ya son obligadas). Eso no quiere decir que las comidas sean siempre agradables, pero normalmente con el estómago lleno las cosas se ven de una mejor manera y lo que se ahorraría este mundo en conflictos si al menos todos/as los que habitamos este planeta al menos una vez al día llenásemos el estómago en buena compañía.


5 comentarios:
la comida como medio de sociabilizar, no lo habia visto asi, pero si tienes razón, eso y el amor tendria que frenar tantos conflcitos tontos
empanadas gallegas, acompañadas de fanta, cuando uno va a comer con alguien es porque hay un lazo afectivo grande, o por lo menos uno que esta empezando amical, familiar, romántico. Tienes razón =)
Pumara: Yo creo que siempre que se quiere celebrar algo, ya sea una fecha señalada, un reencuentro inesperado, la consecución de algo y en general cualquier cosa que alegre un poco la vida se celebra con una comida o con un par de cervezas, cafés o cualquier cosa que signifique meter algo en el estómago. No he viajado muchísimo pero si algo y entre lo que viajé y los documentales que he visto siempre hay comidas para ese tipo de celebraciones. Hasta los del G-20 que ya están bien fartucos de comer van a comer todos juntos. La comida siempre está presente.
Pero difiero un poco contigo estoy de acuerdo en que la comida y el amor tendrían que frenar conflictos tontos pero añadiría el sexo pues cuando uno y hablo por mi está bien follado ve la vida de otro modo. Así comida+amor+sexo= buen rollo.
Gracias por comentar :)
Un saludo
Damian: Yo voy siempre a tomar el café en el descanso del trabajo con una compañera y hay veces que vamos hastiados del trabajo y según acabamos de tomar el café ella siempre dice ¿a qué con el estómago lleno se ven las cosas de otra manera? y la verdad es que si, no sé si es el salir un poco a la calle o la sensación del café pero alegra un poco.
Saludos
A mi se hizo agua la boca tambien, nunca he comido esas empanadas (quiero), pero me encanta comer, compartir y disfrutar la comida y la compañia. Una vez hace como 15 años estaba yo comiendo sola en una de esas mesas tipo barra de bar donde se sientan todos, a la chica de mi lado le faltó azucar,a mi me sobraban dos bolsitas, se las ofrezco, me agradece y sonriendo le paso unas galletas que te traen con el té, que tampoco habia abierto, las compartimos, conversamos un rato y desde ahí y 15 años despues sigue siendo mi mejor amiga.
Un besín.
Carla: Cuando puedas y quieras te invito a una empanada. Me comprometo a enviarla si hace falta a cualquier rincón del mundo, si es que la dejan pasar por la aduana xD.
Me gusta como conociste a tu mejor amiga. Aquí en Oviedo quedan poco bares donde haya ese tipo de mesas pero alguno queda (uno al menos) a mi me gustan. Cuando estuve en Lisboa una de las cosas que más me gustó fue esa, que para comer o cenar en el barrio de Almada en muchos sitios compartías mesas con desconocidos/as.
Un besín
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